Running popular.
Y triatlón, montaña, natación, etc.

Publicamos la crónica enviada por Miguel .
Era la primera maratón de Marian y parece que ha sido una experiencia inolvidable. 
Marian llegó la 2827 de 6340 y la 18 en su categoría, con un tiempazo de 3h52.
¡¡Ahora a por la de Donostia!!
 
Si alguien me hubiera dicho hace unos meses, cuando me encontraba en plena lesión y sin poder correr, que en abril del 17 iba a correr la maratón de Viena, le habría dicho que estaba loco. Pero la vida es así, nunca sabes​ ​​por​ ​dónde va a tirar.
Afortunadamente, la mayoría de las lesiones, aunque pienses lo contrario cuando estás de lleno en ellas, se curan con el tiempo (y con la ayuda de un buen masajista), y en noviembre pude acompañar a Marian en la Behobia, llegando feliz al bulevar por haberla completado sin mayor problema.
Poco después, en la cena anual del club, con el calor del ambientillo y del vinillo, alguien le propuso un trato a Marian: "Si tú corres tu primera maratón, yo haré mi última". No cayó en saco roto la propuesta, al menos, en lo que a ella se refiere.
Una casualidad laboral le ofreció a Marian la posibilidad de ​ir a Viena. ​El plazo se podía elegir, y se decidió por la semana de la maratón, por si acaso.
Y ahí empezaron los preparativos: plan de maratón que tenía Mikel Artola y que estaban siguiendo algunos de la Maratón de Madrid​, que ​casualmente ​era el mismo día que la de Viena: el 23 de abril.
 
Los tres meses de entrenamiento se prepararon religiosamente, tal como figuraba en el plan de Mikel. 
Y por fin llegó el día de la carrera. Hay que reconocer que tuvimos suerte, porque salió un día estupendo para correr: la temperatura, bastante fría al principio​, seis grados, ayudó bastante, aunque el viento a veces resultaba un poco molesto. Las sensaciones fueron muy buenas desde el principio, pusimos un ritmo cómodo y tratamos de mantenerlo durante casi todo el recorrido. Solo decayó un poco en los kilómetros finales.
 
El recorrido es prácticamente llano, salvo algún pequeño trecho que pica un poco hacia arriba. Lo que no nos gustó mucho es que sale todo el mundo a la vez: maratón, media maratón y maratón por relevos. La salida se hace escalonada en seis grupos, según el tiempo previsto de terminarla. Un anchísimo puente sobre el Danubio nos facilita el comienzo, porque ​aunque tenemos dorsal sin tiempo y salimos los últimos, media hora más tarde de la salida de los primeros ya estábamos corriendo. Los tres primeros kilómetros fueron espaciosos y cómodos, no había densidad de corredores, pero poco a poco nos fuimos juntando todos y ahí tuvimos que hacer mucho zizagueo para sobrepasar a corredores más lentos. Cuando se fueron los de la media maratón, la carrera se despejó bastante y a partir de ahí fue mucho más fluida.
 
El recorrido pasa por los sitios más emblemáticos en la ciudad, como suele ocurrir en todas las maratones y si no conoces Viena, no puedes dejar de asombrarte, porque estás todo el rato mirando edificios​, cada ​cual ​más bonito ​e impresionante. Se pasa por ​​el Prater​, ​​parque larguísimo​ con recta de 5 km, y que alberga un parque de atracciones, cuya joya de la corona es una noria ​del siglo XIX, icono de la ciudad.
 
Por fin, después de patear la ciudad a lo largo y a lo ancho,​ pero sin repetir recorrido, salvo en un par de km,​ llegamos a la recta final que termina en el ayuntamiento (Rathaus). Allí la emoción nos desbordó, especialmente a Marian, que se echó a llorar de alegría, de satisfacción, de emoción: había terminado su primera maratón en un tiempo muy digno: 3 horas y 52 minutos y estaba feliz.
 
¿Será su última maratón? ¿Tendrá previsto correr el maratoniano de la cena su última maratón?
 
​Donostia, 10 de mayo de 2017​

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